¿Quién es? -No sé: a veces cruza
por mi senda, como el hada
del ensueño: siempre sola...
siempre muda... siempre pálida...
¿Su nombre? No lo conozco.
¿De dónde viene? ¿Do marcha?
¡Lo ignoro! Nos encontramos,
me mira un momento y pasa:
¡Siempre sola...! ¡Siempre triste...!
¡Siempre muda...! ¡Siempre pálida!
Mujer: ha mucho que llevo
tu imagen dentro del alma.
Si las sombras que te cercan,
si los misterios que guardas
deben ser impenetrables
para todos, ¡calla, calla!
¡Yo sólo demando amores:
yo no te pregunto nada!
¿Buscas reposo y olvido?
Yo también. El mundo cansa.
Partiremos lejos, lejos
de la gente, a tierra extraña;
y cual las aves que anidan
en las torres solitarias,
confiaremos a la sombra
nuestro amor y nuestras ansias...
Amado Nervo
lunes, 11 de febrero de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
"En paz"
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Amado Nervo
jueves, 7 de febrero de 2013
Carta dirigida a Carlota antes del suicidio - Werther
[...] Entonces, Werther, añadió estos párrafos a la carta que tenía empezada para Carlota.
"Esta es la última vez que abro los ojos; la última, ¡ay de mí! Ya no volverán a ver la luz del sol; estarán cubiertos por una niebla densa y sombría. ¡Si, viste de luto, naturaleza! Tu hijo, tu amigo, tu amante se acerca a su fin. ¡Ah, Carlota! es una cosa que no se parece a nada y que sólo puede compararse con las percepciones confusas de un sueño, al decirse:"¡Esta mañana es la última!" Carlota, apenas puedo yo darme cuenta del sentido de esta palabra: "¡La última!" Yo veo, que ahora tengo la plenitud de mis fuerzas, mañana rígido y sin vida estaré sobre la tierra.
¡Morir! ¿Qué significa eso? Ya lo ves; los hombres soñamos siempre hablando de la muerte. He visto morir a mucha gente; pero somos tan pobres de inteligencia, que no sabemos nada del principio ni del fin de la vida. En este momento todavía soy mío...todavía soy tuyo, si, tuyo, querida Carlota; y dentro de poco..., ¡separados..., desunidos quizá para siempre! ¡No, Carlota, no! ¿Cómo puedo dejar de ser? Existimos, sí ¡Dejar de ser! ¿Qué significa esto? Es una frase más, un ruido vano que mi corazón no comprende. ¡Muerto, Carlota! ¡Cubierto por la tierra fría, en un rincón estrecho y sombrío! [...] ¡Muerte! ¡Sepulcro! No comprendo estas palabras.
¡Oh! ¡Perdóname, perdóname! Ayer... aquel debió ser el último de mi vida. ¡Oh ángel! Fue la primera vez, si, la primera vez que una alegría pura y sin límites llenó mi ser.
"Me ama, me ama... "Aún quema mis labios el fuego sagrado que brotaba de los suyos; todavía inundan mi corazón estas delicias brasadoras. ¡Perdóname, perdóname! Sabía que me amabas, lo sabía desde tus primeras miradas, aquellas miradas alma; lo sabía desde la primera vez que estrechaste mi mano. Y, sin embargo, cuando me separaba de ti o veía a Alberto a tu lado, me acometían febriles dudas.
"¿Te acuerdas de las flores que me enviaste el día de aquella enojosa reunión en que ni pudiste darme la mano, ni decirme ni una sola palabra?" Pasé media noche arrodillado ante las flores eran para mí el sello de tu amor, pero ¡ay!, estas impresiones se borraron como se borra, poco a poco, en el corazón del creyente el sentimiento de la gracia que Dios le prodiga por medio de símbolos visibles. Todo parece, todo: pero ni la misma eternidad puede destruir la candente vida que ayer recogí en tus labios y que siento dentro de mí. ¡Me ama! Mis brazos la han estrechado; mi boca ha temblado , ha balbuceado palabras de amor sobre su boca. ¡Es mía! ¡Eres mía! Si, Carlota, mía para siempre. ¿Qué importa que Alberto sea tu esposo? ¡Tu esposo! Lo es más que para el mundo ; para ese que dice que amarte y querer arrancarte de los brazos de tu marido para recibirte en los míos es un pecado. ¡Pecado!, sea. Sí lo es, yo lo expío. Yo he saboreado ese pecado en sus delicias, en sus infinitos éxtasis. He aspirado el bálsamo de la vida y con él he fortalecido mi alma. Desde este momento eres mía. Padre, que también es tuyo, Carlota; me quejaré y me consolaré hasta que tu llegues. Entonces volaré a tu encuentro, te acogeré en mis brazos y nos uniremos a presencia del Eterno; nos uniremos con un abrazo que nunca tendrá fin. No Sueño ni deliro. Al borde del sepulcro brilla para mí la verdadera luz. ¡Volveremos a vernos! ¡Veremos a tu madre y le contaré las cuitas de mi corazón! ¡Tu madre! ¡Tu perfecta imagen!.
[...]
¡Cuánto te he amado desde el día en que te vi! Desde ese momento comprendí que llenarías toda mi vida. Has que entierren el lazo conmigo... Me lo diste el día de mi cumpleaños y lo he conservado como sagrada reliquia. ¡Ah!, nunca sospeché, que aquel principio me condujese a este fin. Ten calma, te lo ruego, no te preocupes... Están cargadas... Oigo las doce... ¡Sea lo que ha de ser! Carlota... Carlota...¡Adiós! ¡Adiós!
Las desventuras del joven Werther. 1773.
Por Johann Wolfgang Goethe.
miércoles, 6 de febrero de 2013
domingo, 3 de febrero de 2013
Viceversa
“Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.”
Mario Benedetti
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.”
Mario Benedetti
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

