sábado, 11 de mayo de 2019

El último adiós

Si dos con el alma
Se amaron en vida
Y al fín el destino
Separó a los dos

Ya ves que es tan honda
la pena sentida
Que nada hay mas triste
que el ultimo adios.

En esa palabra
que leve murmura
Y en ese gemido
que lanzan los dos

Adiós mi adorada
mi fiel compañera
Ya no volveremos
a vernos los dos.

Ni verse prometen
ni amarse se juran
Y en ella se dicen
para siempre adios.

Mariano Melgar

miércoles, 8 de mayo de 2019

Mucho más grave

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada más.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llorá.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda o creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.

No.
La cosa es muchísimo más grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabés que eso no sirve.
Quiero decir que estás rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estás sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimó a su sombra,
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchísimo más grave,
Porque con estas y con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.

Porque gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van.
Pero vos,
Por favor,
No te vayas

Mario Benedetti

martes, 7 de mayo de 2019

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

Palpo gusto escucho y veo
tu rostro, tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía

Mario Benedetti

lunes, 29 de abril de 2019

Menos hombre, más humano

Comparto con ustedes un escrito por el cantautor Ricardo Williams. Apenas acabo de darme cuenta que es una canción y no he escuchado aún el ritmo, pero la letra transmite mucho.
Conocí la letra de esta canción por una clase de literatura cuando estaba en tercero de media, aún conservo la hoja de esa clase...

Qué difícil es esto de reconocer
que cada hombre lleva una parte de mujer,
si desde pequeño nos contaron cada cuento y
nos enseñaron a ocultar los sentimientos,
"levante la cabeza", "los niños son valientes";
"no llore carajo, que los hombres somos machos".

Qué difícil, qué difícil, qué difícil es,
si desde pequeño empecé a jugar con armas,
matando en ese juego una parte de mi alma.
Siempre me dijeron que yo era el sexo fuerte
y que la ternura, era una cosa de mujeres.

Hoy solo un par de tragos nos ponen más humanos,
sólo así podemos abrazar a nuestro hermano,
pero al día siguiente, cuando todo ha pasado,
tú y yo volvemos a estar acorazados.
Menos hombre más humano, menos hombre más humano,
diferente, evolucionado.

Siempre me dijeron, desconfía de los raros,
de los sentimentales y los "afeminados",
pero hoy resulta que extraviamos los papeles,
que en este "sal si puedes" tienes que ser inteligente.

Dime tú, valiente, qué es lo que vas a hacer,
seguir jugando al macho o por fin crecer
para reconocer cada miedo de tu mente,
herencia de alguna historia que escribió algún demente.

Quizá entonces veas esa luz en las mujeres
que tu feminidad no te hace menos fuerte,
fuerte para ser menos hombre y más humano,
sólo así podrás ir evolucionando.
Menos hombre más humano, menos hombre más humano.

La liberación femenina no acabó...
pero hoy empieza otra, otra en este corazón,
que habla de aceptar esa parte de mujer.
Que cada hombre lleva dentro de su ser.
Menos hombre más humano,
Diferente, evolucionado.



Ricardo Williams, año 2001, CEMOPLAF

miércoles, 24 de abril de 2019

La culpa es de uno

Quiza fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algun modo previsto,
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido.
Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir y por cierto me vieron.
Hasta aqui habia hecho y rehecho mis trayectos contigo,
hasta aqui habia apostado a inventar una verdad,
pero vos encontraste la manera una manera
tierna y a la vez implacable de desahuciar mi amor.
Con un solo pronostico lo quitaste de los suburbios de tu vida
posible, lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras, y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera,
ahi nomas lo dejaste a solas con su suerte que no es mucha.
creo que tenes razon,
la culpa es de uno cuando no enamora,
y no de los pretextos, ni del tiempo.
Hace mucho muchisimo que yo no me enfrentaba como
anoche al espejo, y fue implacable como vos mas no fue tierno.
ahora estoy solo, francamente, solo.
siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado.
Antes de regresar a mis lobregos cuarteles de
invierno, con los ojos bien secos, por si acaso.
Miro como te vas adentrando en la niebla, y empiezo a recordarte.

                        Mario Benedetti