martes, 24 de diciembre de 2019

Lo que soy

Soy quien encierra en su pecho amores de fantasía y canciones en la memoria,
liviana, ligera con la vida, 
despreocupada obsesiva con el destino
en el agrietado camino.
Que no te cuenten otras versiones que 
hasta yo desconozco pues bien sabes que poco
es la importancia que le considero pertinente.

Que suelo soñar despierta por las calles, yo vagabunda, es cierto
Que he planeado la derroca del gobierno, ¡en mi mente pasa esto!
Que me ocurren deja vu que me hacen sentir mucho mayor
Que creo en el poder de la naturaleza, de los apus y el verso
Que quedarme en casa a salir ¡prefiero a veces eso!
Que los domingos evito la ducha si no hay un compromiso previo
Que no uso brasier en casa ni en invierno
Que el pisco acholado es mi amor secreto
Que camino conectada al desvencijado walkman coreando fuerte los versos
Que trato de imitar la voz y los gestos del cantante
Que me miro al espejo de vez en cuando haciendo gestos
O que me tomo fotos con las mismas muecas y en todos los diseños
Que me paro en medio de la calle para observar una avecilla, un árbol o un perro
Que recargo mi brazo en la mesa a lo Vallejo
Que recito por las calles mis poemas preferidos
Que el francés lo hablo a media lengua aunque nadie me entienda
Que mis energías se renuevan por las noches y se acaban en el día
Que cada vez que voy al mar recito los versos de Mistral
Que he intentado esos mismos versos convertirlos en canción 
Que adoro demasiado el chocolate
Que no sé mentir y mis gestos me delatan
Que prefiero la ropa cómoda y sencilla a un ajustado corset de galería
Que no sé nadar pero el mar lo siento mía
Que Alejandro o Joaquín son los nombres que para mí hijo quiero
Que tengo para el baile tradicional y moderno dos pies izquierdos
Que fracasé con la guitarra pero mis ansias de aprender otro instrumento están intactas
Que cuando me siento alegre, canto con el alma aunque mi voz no me agrada
Que me sonrojo cuando no sé que decir
Que he llorado con películas animadas
Que repito una y otra vez, por semanas, la canción que me tiene embobada
Que cocino como mi madre al ritmo de la música
Que tengo mala mano al arreglar los imperfectos en la casa
Que he llorado en secreto en la cama
Que me resiento algunas veces y busco represalia pero soy muy mala en ese juego
Que creía en el dios católico pero el sufrimiento propio y ajeno me hizo desistir 
Que sueño con ganarme la lotería y comprar esa casa que en sueños veía
Que de vez en cuando cuento chistes y gasto bromas a mis amigos
Que mi paz está en escuchar una buena canción y mirar las nubes en el cielo
Que fotografío árboles a medio nacer o a medio morir porque significan un nuevo comienzo
Que arrastro a mi perro por el césped por las patas delanteras
Que lo cargo, así pesara treinta kilos y lo tranquilizo con "für Elise" en sus angustias
Que por la calle voy tocando guitarra o batería imaginaria
Que traer el pelo alborotado en el viento no me desagrada
Que tengo varias fotos con animales que en la calle he hallado
Que quiero escalar el Huaytapallana, el Alpamayo y el Huascarán
Que hay canciones que llevo como himnos de libertad
Que a veces camino durmiendo bajo esos lentes negros
Que los rostros los confundo y a veces ni los recuerdo
Que para reconocer a alguien necesito tocarlo y ver de cerca cada mínima expresión
Que me gusta la soledad pero también una buena compañía
Que quisiera ser biblioteca andante o erudita
Que le cuento mis secretos a mi perro y que lo llevo al parque cuando me acuerdo
Que todavía equilibro mis pasos en aceras delgadas
Que me río con los niños y juego con ellos
Que a la gente mayor a veces no tolero
Que hasta en mis malos momentos trato de hacer reír a los que más quiero para dejar su preocupación en el viento
Que en la selva, por un momento, perderme deseo
Que cuando cansada sigo sonriendo o
Que no sé qué hacer en las fotos que aparezco
Que quisiera aprender de todo para no necesitar al resto
Que amo Suiza y sus monumentos
Que me asustan las alturas, el ratón y el desaliento
Que no me llevo con los gatos, ¡no los tolero! y que con mi perro los perseguimos por todos los senderos
Que a veces hago cosas sin pensar y me lo dicen mis amigos sin enmascarar
Que tengo guardado mi primera cana en un cuaderno y estatuillas o piedras de recuerdo
Que de niña he soñado llegar rápidamente a ser muy mayor y ahora no lo quiero
Que me irrito muchas veces aunque motivo no tengo
Que con afán me sobo la panza para tener centímetros menos 
Que el ejercicio no me ha funcionado ni regular los alimentos
Que he soñado que alguien me escriba un poema, una carta o un texto
Que me he escapado y he viajado en secreto
Que también me persignaba cuando recogía del suelo una migaja dizque para que no acabe muerto
Que he amado con locura, a escondidas y en secreto
Que la fuerza me abandona por las mañanas y me desconsuela el desacierto
Que me han dicho hippie en más de una ocasión por la holgada versión que manejo..


Lo que soy, así es como soy.

viernes, 6 de diciembre de 2019

martes, 3 de diciembre de 2019

Recopilacion

Hoy sentí el corazón particularmente débil. No débil como suele ser en sentimientos, en lo abstracto sino en lo físico y real. Supongo que las plegarias han sido escuchadas si es que Dios en su existencia cumpliera deseos.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Yo, Eurídice


Cuando te vi, me vi a mi misma, con miedo, con sorpresa y alegría escondida. Entonaba en mi mente desde ese día hasta mucho tiempo después tal dichosa canción y la irrealidad volaba en mi cabeza.

Cuando aún con miedo caminé a tu lado y conversamos, mis palabras se encubrieron firmes para asegurar mi confianza, cuando te vi a los ojos me perdía en la profundidad de tu mirada, en el color y en esa a veces esquivas pupilas. Y yo sabía que te amaba.

Cuando cogiste mi mano, la sorpresa me inundó y el corazón se llenó de ilusión, aún no lo podía creer, te tenía ya entre mis manos.

Cuando nos sentamos a conversar y me mostraste parte de ti, tocaste mi alma y mi risa, mi corazón aceleraba y yo ya no era dueña de mi misma. Ahora te tenía entre mis labios y rozaba la belleza de la gloria jamás conocida, llegaste a mi intimidad sin reparos y restricciones.

Cuando fui tuya y del amor mismo, mi alma tocaba el delirio y la irrealidad se volvía mi escena de vida. Conocía tu cuerpo y tu alma, lado a lado de tu corazón, de tu mirada y tu sonrisa. Ya era del amor mismo.

Y cuando caía la noche, en tu hombro reposaba mi cabeza, bañando de besos tu cuello, cubriéndome en tu espalda y llegando a tu corazón.

Jamás imaginé la desdicha que significaría un adiós previsto, algo del cual los dos hablábamos sin detenernos a pensar que se acercaba. Mis ojos lloraron mi salida de tu lado, y poco a poco soltó tu mano.

Sin embargo, la desdicha no terminó en mi salida. Tus bien humanas sensaciones cambiaron de rumbo al igual que las mías:
Mi chico el de los ojos tristes y la sonrisa piadosa, ¿adónde fue tu alma desafortunada en este mundo de lucha y agonías?
Llévate mi calor cuando necesites abrigo y regresa a mi antes que caiga la noche.

Mi corazón palpita rápidamente cuando logro recordarlo al final del día y mi rostro se ilumina en su recuerdo, tratando de volver a sentir su calor, ese que emanaba su cuerpo, su aroma, su mirada, su aliento y sus manos amorosas y sus fatídicas palabras... ah, sobre todo su mirada que cuando ví por vez primera me desconcertó totalmente, me perdí en esos ojos negros y pequeños, con esa mirada segura e infantil a la vez.


¿Te acordarás de mi también mi querido Orfeo?


H.H.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Marianela

Apareciste con tu cabellera oscura
en medio del frío..
Marianela yo te quiero, 
yo te amo desde que te vi.
Tu espalda robusta y tú piel canela,
dieron vida a mí vivir
Marianela yo te amo con locura
desde que te vi
tus pechos suaves en las cuales reposa
mi sueño y mi sentir, 
cada noche acurrucas 
mis ideas sobre ti,
de tu linda tez y tus oscuros ojos
Yo te quiero Marianela desde que te vi
Cada mañana, sosteniendo el cansancio
de las largas tardes y esperas,
te levantas guerrera a soportar el frio
tejes en tus manos tus oscuros cabellos gruesos
lista para hacerle frente a la inclemencia de la vida
poco te importa vida mía, tus cayosas manos
del duro trabajo que haces día a día
yo las tomo y las beso con dulzura,
porque son tuyas mi fiel compañía
y beso también tus labios
agrietados de gritar con coraje tus desdichas
tus polleras largas cubren tus gruesas piernas, 
marcadas unas cuantas cicatrices que dejó el tiempo,
tu pubis, dulce veneno, 
donde sembramos nuestros sueños
cogidos de la mano, mi dulce paloma
tomamos nuestros corazones.
Ahora que ha pasado el tiempo,
y tu sonrisa ha caído marchita,
tus pechos caen y abrigan mis sueños,
mis manos y tus manos arrugadas por el tiempo
Aún te quiero Marianela desde que te vi aquel día
tu cabellera oscura con copos nieves se han vestido 
y tus desdichas han crecido
Marianela, yo te amé y te amo
y de la mano junto estamos
Mi corazón está contigo
tomado de la mano aún estamos
Marianela, entiende, 
que yo siempre te he querido
Aún en mis tenues días y mis lobregos caprichos
de tu miel yo he bebido
no hubo nadie quien me hiciera amar como a ti te he querido.

Adiós mi Marianela que contigo he vivido 
muchos años de pasión y junto a nuestros hijos
Hoy que me toca separarme de ti
por el tiempo cruel que ha enmudecido 
mis energías de juventud 
y que mi alma jamás ha corroido.
Marianela ahora que sigues el infinito, mi corazón se va contigo.

Y que allá, en la otra vida, dios no se ponga celoso de nuestro gran amor.

Marianela yo te quise y te quiero, y mi amor siempre fue sincero.



Helena H.