lunes, 2 de septiembre de 2019

Desidia responsable

¿Y tú, sabes hasta cuando vas a vivir?
Parece algo muy repetido, muy a cliché, que una y otra vez escuchamos, leemos e incluso repetimos, para mí al menos las horas y los días iban en cuenta regresiva.

Cuando pudieron darme la noticia quedé petrificada, un llanto contenido hacía revolver mi estómago y aparecía un tenue dolor en la garganta que poco a poco tomó mayor importancia ya que no podía decir una palabra más. Salí de la sala junto con su "buena suerte" del médico y caminé aletargadamente, como quien quiere caerse desmayada pero eso no era lo mío, nunca antes me había desmayado, no era una persona débil físicamente o al menos no hasta ahora, pero mis piernas podían sostenerme muy bien aunque caminaba con una lentitud de senectud. Dentro del baño del hospital quedé una rato encerrada llorando y autoconsolándome, respirando hondo y tratando de disociarme y encontrar compañía en mí misma.
No podía contarle a nadie,

Siempre a modo de broma le decía a mis padres que ellos me habían heredado, aparte de rasgos físicos sus enfermedades. El cáncer se llevó a mi abuela cuando mi madre tenía 14 años y muchas primas y tías la siguieron rápidamente, después de otros años más. No había más que hacer que empezar a vivir.

Uno puede vivir muchas veces, empezar de nuevo. Yo, que el infortunio siempre iba de mi lado, había muerto muchas veces pero renacía a medias, dejando partes mías sin signos de vida.
Pero esta vez debía vivir, lo cual significaba arriesgar más.

.....

H.H

Llegaste a tiempo


Debí haberte encontrado diez años antes o 
diez años después. Pero llegaste a tiempo.

Antes, me hubiera gustado conocerte con libertad, 
sin restricciones.
Sin limites ni complejos.
Después, con calma y serenidad,
Con paciencia y el tiempo que me permite la experiencia.

Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte,
Para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor.

Para encontrarnos en el mismo tiempo y espacio.
Para disfrutarte y que me disfrutes,
Para tocarte y que me toques.
Para que supieras que yo estaba aquí para que me tomaras.

Y que me dejaras tomarte a ti
No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo.
A tiempo para que me enamorara de ti.



Jaime Sabines

sábado, 24 de agosto de 2019

Soliloquio de Segismundo 1

¡Ay mísero de mí, ¡ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
Ya que me tratais así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo.
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
Pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito del nacer),
¿qué más os pude ofender,
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que no yo gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corre con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que dejan en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de los cielos la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto á su huida;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia ó razón
negar a los hombres sabe
privilegios tan suave
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?



- Pedro Calderón de la Barca -

lunes, 29 de julio de 2019

Guardando Apariencias

En el camino que es la vida, uno va aprendiendo que el amor no es como uno se lo esperaba o como solían pintarlo en esas novelas que solía leer con tanto afán, a veces uno no tiene el manejo de situaciones cuasinormales que pueden suceder y sobre todo en mucho tiempo.
"..el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.."
..escribía Benedetti sobre el amor y es así, a veces llegan con augurios y otras, con nubarrones.
Y este caso, mi caso, no fue la excepción..
Buenos momentos y situaciones para olvidar, momentos de ternura y mentiras, recuerdos de alegría y compromiso y otras, que dejaron huella en la piel y en el alma.
Y uno no se va dando cuenta, o quizá si, pero no es tan valiente de afrontarlo. No sólo bastaron los párpados hinchados de muchas noches de lluvia, las huellas en la piel que habría que cubrir con una sonrisa, el descontrol, el aislamiento y la posesividad, la mentira y la manipulación, a veces uno es parte de todo esto y lo justifica de muchas formas, pero a veces eso no basta para darse cuenta de esta enferma dinámica.
Quizá bajo la premisa de que se necesita tiempo para entender y mejorar las cosas uno sigue en pie a pesar de todo, pero el alma no resiste tanto y uno se rompe por dentro.
Y así pasa el tiempo.
Pero a veces no se cuenta con que uno forma una coraza resistente, así como al más rebelde se le castiga físicamente y se vuelve más desafiante y no se inmuta ante el dolor, el que ha sido lastimado "por amor" es capaz de sacar ese escudo para defenderse y colocar una barrera entre esa alma destrozada y la indiferencia y egoísmo que desborda la otra persona, esa barrera es despertar y el darse cuenta, de que uno no es un monigote, moldeable a los deseos de alguien que se le puede hacer y deshacer en cuanto venga en gana, que uno no es un ser insensible que soporta lapidaciones emocionales, que la paciencia es digna de quien se lo merece y que es necesario creer en una mejor versión del amor. Pero es necesario despertar, a veces la violencia está tan encubierta y otras muy evidente, pero se sigue manteniendo la creencia de ese amor que todo lo puede ...a pesar de todo.
Yo desperté y me reparé.
Y tu?

-H.H
-

viernes, 26 de julio de 2019

No es que deba, pero...


"¡Qué desastre! 
Fijarme en alguien mucho menor que yo, se hablan de amores prohibidos pero esto traspasaba la ilegalidad.
Lo conocí de suerte un día que caminaba pensativa sobre qué podría hacer más adelante con mi vida: seguir estudiando o cruzar frontera. Estábamos en un tiempo agradable, había sol y corría viento como amortiguando esa sensación cálida, pero bah! esto no es tan importante como lo que pasó después.
Me senté en un parque para poder meditar mejor ya que a mis 22 años, aunque aparentaba ser menor, debía pensar bien las cosas. De pronto, llegó para sentarse a mi lado un joven, no reparé mucho en su presencia. 
Al fin y al cabo terminamos conversando como si nos conociéramos de toda la vida, como si hubiésemos estudiado juntos desde pequeños e incluso como si tuviéramos la misma edad. Para casualidad nuestra, unas cuadras nos separaban de donde vivíamos por lo que concretamos vernos enseguida. Javier tenía 17 años pero lograba verse más maduro de lo que en realidad era. 
Hubo una conexión enseguida entre los dos que terminó en un romance.
Nos reíamos estúpidamente viendo caídas, compitiendo en conocimientos sobre países o banderas del mundo, protestaba cuando de pronto en su escritura tan perfecta había un error y debía corregirlo, nos gastábamos bromas sin queja alguna, coincidimos en signo zodiacal y hasta en mes de nacimiento, jugábamos como niños pero nos queríamos de verdad, con esa sinceridad que poseen las almas inocentes.
Cuando nos dimos nuestro primer beso, que no fue el primero para ninguno, fue especial sin duda. Me tomó en sus brazos cálidos, presionando a su cuerpo mi figura pequeña, yo con total sorpresa siempre cedía a sus labios tiernos. Cuando besé sus labios, quizá menos expertos que los míos, la magia aumentaba entre nosotros, con esa energía pasional que nos caracterizaba".


Fragmento.