domingo, 9 de agosto de 2020

El costo de madurar (crecer)

Tras unos minutos letargicos de sueño y el despertar con lágrimas me hace ver que he perdido el tiempo, que he perdido en vano buenos momentos, alegrías, sonrisas, buenas caras en las fotos y sonrisas sin esfuerzo. 
Te abrazo en mis sueños ya que van casi cuatro meses que estás lejos de nosotros, tus hijos, los que en un momento queríamos separamos de ustedes, nuestros padres, para formar nuestros propios hogares respectivamente.

No quiero pensar en despedidas ahora pero mi terrible sueño me hace pisar tierra y me hace sentir tan miserable y sola, profundamente sola sabiendo que no puedo ignorar que algún día ese momento llegará y que me quedaré sin nadie, ya sin nadie en este terrible año: sin recuerdos, sin perro y ahora encima, sin mamá. 
¿Por qué perdí el tiempo?
¿Por qué no lo comprendí antes?
Solo la distancia me hace amar tu presencia, tus consejos ancestrales, tu forma de andar, de hablar y de ser.
Y mi corazón se rompe, incluso mucho antes de que la muerte asome.

Te extraño.

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