martes, 7 de abril de 2020

¿Con qué puedo retenerte?

¿Con que puedo retenerte?
Te ofrezco magras calles, ocasos desesperados, la luna
de los corroídos suburbios.
Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado
largamente a la luna solitaria.
Te ofrezco mis antepasados, mis muertos, los fantasmas
que hombres vivientes han honrado en mármol:
el padre de mi padre muerto en la frontera
de Buenos Aires, dos balas a través de sus pulmones,
barbado y muerto, envuelto por sus soldados
en el cuero de una vaca; el abuelo de mi madre
-con tan solo venticuatro años- encabezando
una carga de trescientos hombres en el Perú, ahora
espectros en desvanecidos caballos.
Te ofrezco cualquier agudeza que puedan contener
mis libros, cualquier hombradía o humor en mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.
Te ofrezco ese meollo de mí mismo que he salvado,
de alguna manera: el corazón central que no
comercia con palabras, no trafica con sueños,
y está intocado por el tiempo, por la alegría,
por las adversidades.
Te ofrezco la memoria de una rosa amarilla vista
en el ocaso, años antes de que hubieras nacido.
Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías sobre ti misma,
auténticas y sorprendentes noticias de ti misma.
Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre
de mi corazón; trato de sobornarte con
la incetidumbre, con el peligro, con la derrota.


Jorge Luis Borges

miércoles, 25 de marzo de 2020

Kutisaq

Kutisaq!
Sapaynipim wayra
¡ripukuy! niwaq 
wiksaymanta jasapakuspa
yarqaymanta kapti.
Ripusqay punchawñataqmi,
orqokuna, chaqrakuna waqarqa;
rumikuna, sachakuna, mayupas,
qowikuna, ovejakuna, atoqkunapas,
¡wañuyni unanchaq tukupas!
Allqoypa anyayninkunam rikchakapuwaq
 aychaymanta ruwasqa charango cuerdakuna
nanaywan siptikuq
karunchakusqayman jina.
Ripuytaqa ripukurqanim,
chu, llaqtaypim sonqoyta saqerqani,
yuyarisqay wawqeykunatapas
sara ukupi pukllachkaq
qala chaki warmakunata jina.
Mamaytapas yuyarinim
waqasqanpi sutuschkaq weqeyoqta;
chaqraykunata, ovejaykunatapas,
yanaytañataq mayu patanpi
samayninwan kuyayninta
chayachimuwachkaqta jina.
Kunanñataqmi kay karu llaqtapi,
mana nunayoq runapa llaqtanpi,
musyanim llaqtaymanta jamuq wayrata
kutichikuwayta munaspa,
musyaykim yanallay
lliw ima japisqaypi
musyanim qamwan sonqoy kasqanta
chay raykum ¡kutisaq! llaqtayman.


Traducción
¡Volveré!
El aire en silencio
me decía que me vaya, 
bostezando desde mis entrañas, 
cuando tenía hambre.
El día de mi partida lloraron
los cerros, las chacras,
las piedras, los árboles, el rio,
los cuyes, las ovejas, los zorros,
hasta el búho que presagiaba mi muerte.
Los aullidos de mi perro parecían
cuerdas de charango hechas de mi propia carne,
que poco a poco se arrancaban,
con la distancia y el dolor.
Entonces me fui,
pero en mi pueblo quedó mi alma,
mis hermanos que aún los imagino
niños descalzos
jugando en el maizal;
también recuerdo a mi madre,
con sus ojitos llorosos
por mi partida
mis chacras y ovejas aun llorando,
y mi amor en el río,
con su aliento
llena de candor.
Y en esta ciudad lejana
ciudad de gente sin alma,
siento el aire venido de mi tierra
queriendo llevarme de regreso;
te siento a ti amor mío
en todo lo que toco;
siento que mi corazón quedó contigo, 
y por eso ¡volveré!


Ciro Gálvez Herrera

domingo, 22 de marzo de 2020

La Jaula


Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.



Alejandra Pizarnik

domingo, 15 de marzo de 2020

Esta tarde


Ahora quiero amar algo lejano...
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento...

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor... Toda la tierra
Está cantando dulcemente... Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada...

Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos...
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa...


-Alfonsina Storni-

sábado, 14 de marzo de 2020

Solamente


Ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida




Alejandra Pizarnik