A Roman Jakobson
Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.
Octavio Paz
viernes, 21 de enero de 2022
domingo, 26 de diciembre de 2021
Si nunca te vuelvo a ver...
Si nunca te vuelvo a ver
siempre te llevaré conmigo;
adentro, afuera, en mis dedos,
y en los bordes del cerebro
y en centros de centros
de lo que soy y de lo que queda.
Charles Bukowski
viernes, 24 de diciembre de 2021
De una situación imaginaria actual
Pensé que sería algo tan simple como decir "adiós, me voy de aquí, tanto tiempo ansiando esto, de ser libre", pero duele si quiera pensarlo.
Pensar que alistare mis cosas en esa maleta roja, llevándome esa mochila con algunas cosas que necesitara, despreciando todo recuerdo y echando a la basura los malos momentos para construir un camino a mi manera. Ya nada volverá a ser lo mismo, eso queda claro.
Ya no habrá domingos de acostarnos en su cama hasta las ocho y contar historias pasadas, escucharlos hablar de sus anécdotas de jóvenes o hablando en quechua y adivinando o pidiendo que nos tradujeron lo que acababan de decir, ya no habrá cenas a oscuras con los cuentos de terror, de fantasmas y otros seres que solo viven en sus recuerdos. Pensar que antes detestaba su control y tan solo ahora extraño que me hagan una llamada o llegar a casa a contarles lo que hice aunque no me escucharán, al menos eso, podía escuchar sus voces y saber que estaban ahí.
Las edad les llegó como a todos, los golpeó, los sacudió o los bendijo de acuerdo a sus historias, de acuerdo a sus actos.
A mí me golpea la idea de imaginarios partir.
Me destruye la coraza y esa fortaleza que construí para que aparentara que nada me importara, para verme tan neutral o inexpresiva ante cualquier sentimiento.
En los ojos claros de mi madre olvido los malos momentos entregados y en las líneas del rostro de mi padre, las ausencias y los reproches.
De adolescente creía que estaría mejor sin ellos, que ser libre era incomunicación, apatía e indiferencia y eso fui durante mucho tiempo, siendo juzgada y otras veces comprendida, yo seguía a ciegas y oídos sordos ante lo que ellos reclamaban, evidente desafío y amargura de mi parte.
Pensar que alistare mis cosas en esa maleta roja, llevándome esa mochila con algunas cosas que necesitara, despreciando todo recuerdo y echando a la basura los malos momentos para construir un camino a mi manera. Ya nada volverá a ser lo mismo, eso queda claro.
Ya no habrá domingos de acostarnos en su cama hasta las ocho y contar historias pasadas, escucharlos hablar de sus anécdotas de jóvenes o hablando en quechua y adivinando o pidiendo que nos tradujeron lo que acababan de decir, ya no habrá cenas a oscuras con los cuentos de terror, de fantasmas y otros seres que solo viven en sus recuerdos. Pensar que antes detestaba su control y tan solo ahora extraño que me hagan una llamada o llegar a casa a contarles lo que hice aunque no me escucharán, al menos eso, podía escuchar sus voces y saber que estaban ahí.
Las edad les llegó como a todos, los golpeó, los sacudió o los bendijo de acuerdo a sus historias, de acuerdo a sus actos.
A mí me golpea la idea de imaginarios partir.
Me destruye la coraza y esa fortaleza que construí para que aparentara que nada me importara, para verme tan neutral o inexpresiva ante cualquier sentimiento.
En los ojos claros de mi madre olvido los malos momentos entregados y en las líneas del rostro de mi padre, las ausencias y los reproches.
De adolescente creía que estaría mejor sin ellos, que ser libre era incomunicación, apatía e indiferencia y eso fui durante mucho tiempo, siendo juzgada y otras veces comprendida, yo seguía a ciegas y oídos sordos ante lo que ellos reclamaban, evidente desafío y amargura de mi parte.
Deaf Ears
2020
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo…
Tal vez no sepas nunca cuándo
y cómo quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.
Una vez será tarde.
Yo presiento esa herida que avanza,
ese cierto dolor de no querernos.
Cómo decirte ahora:
mírame aún, así, trata de verme
como soy, duramente.
Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.
Cómo decirte: sálvalo, si quieres
y cuídalo. Se te ha ido de las manos,
se me va de la sangre y no regresa.
Cómo decirte que te quiero menos
y que quiero quererte como entonces.
Y que entiendas
y no te encierres más.
Y me dejes creer en ti, de nuevo.
Cómo decirte nada.
Un día será tarde. Tarde y lejos.
Julia Priluzky Farny
lunes, 20 de septiembre de 2021
El Beso
Te beso en los ojos,
en la cóncava mudez de tu inocencia
Te beso y todo tu cuerpo se viste
con flores de un canto primaveral,
Te beso y conviertes las cosas
en hechos silenciosos y llenos de asombro
te beso al fin
te beso.
María Emilia Cornejo.
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